viernes, 5 de febrero de 2010

De carnaval en carnaval

Maru me dice que, aunque a ella no le gustan nada, el carnaval en Montevideo promete y cumple: hay un desfile inaugural, concurso de agrupaciones como murgas, lubolos, humoristas, parodistas y revistas; y que el teatro de verano, donde se ve el espectáculo completo, se llena todos los días.

Y que en todos los días cada uno alienta un bando: la gente vive el carnaval con la camiseta de su murga puesta.

Edson me cuenta que en Brasil el carnaval dispara tormentos de zamba en Río, pero también en Salvador, donde hay Tríos Eléctricos y camiones con grupos musicales afro que la gente sigue; en Recife y Olinda, con Blocos de Rúa y la gente caminando o corriendo atrás, esta vez, de muñecos enormes; y también en Amazonia, que lo festeja en junio y se llama Festival Folclórico de Parintins.

Chío, que en Perú es la excusa para parar, comer, bailar y tomar pisco en Puno, Cajamarca y Arequipa.

Mario que en Colombia el de Barranquilla, con el Diablo con cencerros, es lo más, aunque, pecho inflado de cualquier colombiano que se precie, nombra más. Y Kevin se encapricha con que el de Negros y Blancos de Pasto, en el sur del país, te abofetea de felicidad: cumbia, champeta, mapalé, frito con papa, habas, mazorca, y todo con una sed de aguardiente que nunca se acaba.

Pedro es hincha de los del norte nuestro. Los pueblos de La Quebrada tienen varias comparsas, dice, y un lugar para desenterrar el carnaval. Cada comparsa tiene sus Diablos, que son los que divierten y que también se desentierran. No entiendo mucho la lógica, pero cuando Pedro lo cuenta parece muy interesante.

Y pienso en los carnavales y Santa Fe. Y me doy cuenta de que no puedo contar otra cosa que lo que los santafesinos que lo vivieron cuentan. Y que el carnaval en la ciudad es un relato. Una fantasía histórica y un poco histérica. Una exagerada nostalgia.

Y así me sale el ensayo de una crónica carnavalesca de mi ciudad:

Santa Fe, febrero de 1930. En vísperas del miércoles de ceniza la población anticipa la eclosión. No es porque el cura le estampe una cruz en la frente ni por la promesa de la Pascua de Resurrección. ¡Que embromar! Es que se avecinan la magia, los juegos y la sugestión del carnaval.

Llega el día, y ya por la mañana los jóvenes cargan baldes y bombeadores con agua para salir a la siesta a darle batalla a todo ser viviente que se cruce por su camino. No hay escapista que pueda esquivar la picardía. Rápido, cansados ya de tantas horas de estampida líquida, a secar las ropas y darle los últimos retoques al organdí y el tarlatán, para alistarse y llegar a tiempo a la fiesta en que seguirán mete que moja a todo el mundo.

En la calle principal cuelgan guirnaldas y flores desde los balcones, y hasta los escasos automóviles de capotas descubiertas circulan plagados de adornos con perfumes naturales y señoras elegantísimas. Los más chicos se empujan para conseguir serpentina en los locales del centro. Papelitos y más agua vuelan por los cielos.

Todos paran un momento, ya se escuchan las guitarras, mascarillas y candombes: ¡La comparsa se aproxima! Ya se ven las luces multicolores de las carrozas y viene uno pintado la cara de negro, gorro blanco y traje a rayas. ¡Lo siguen más! Son cientos moviendo los hombros, saltando las patas y dando a las palmas.

Colombinas, amazonas, damas antiguas... Otra carroza sigue el curso candombero hasta La Rioja, pero por General López se ve una llegar. Todos mezclados quieren festejar. Las niñas de sus casas y las chinitas, el joven de buena familia y el del almacén, el de la zona y el de más allá. Menesterosos y pudientes, trabajadores y ‘dotores’, van con el ritmo y el chacoteo atrás del antifaz. Todos los santafesinos juntos se abrazan y ríen en el carnaval.

lunes, 1 de febrero de 2010

Lugar común la muerte

Ninguna persona tendría nunca que convencerse plenamente de su razón (o razones) sin antes ponerla a prueba con insistencia.

Si una persona tiene talento, tendría la obligación moral con la humanidad de hacerlo circular.

Si una persona es inteligente, debería iluminar a los demás, desafiarlos, instarlos a pensar.

Si una persona sabe mucho, sería bueno que intente enseñar (ver martínez).

Si alguien quiere ser periodista, tiene que ponerse en el lugar del otro (y atrapar los detalles).

Si alguien quiere ser alguien, tiene que poner pasión.

Si alguien reúne todas esas condiciones, debería ser inmortal.

Qué injusto. Se fue Tomás.

viernes, 29 de enero de 2010

Sólo eso te quería decir

que la alcancía, que las zapatillas, que la vida diaria, ya te saca astillas/ trabajando tanto, malviviendo siempre, durmiendo tan poco, nada es suficiente/ que las cosas estas, cada vez más caras/ sólo eso te quería decir/ oh, oh, oh, hay qué sequía de amor...
(dedicado a Sol Musa,
que me introdujo en la onda vaga,
y a Vero, Cande, Ceci y Lore,
que acompañan)

miércoles, 27 de enero de 2010

La Coca se (re)destapa

No fantaseaba con ella. Tampoco me babeaba, ni me provocaba espasmos, ni me empujaba a retorcerme en la silla delante del televisor. Eso era cosa de chicos.

Sí me daba curiosidad. Y alumbró mi conciencia sobre mi inconsciencia sobre algunos temas. Una vez logré esquivar la censura familiar y capté una escena: ella nadaba con su terrible humanidad al descubierto y gemía con movimientos sutiles pero concretos. Fue ínfima. Justo hasta que llegó mi mamá y me mandó a dormir. Mientras iba, la miré –a mi mamá, ella ya no estaba en la pantalla- y le pregunté: “¿Qué le pasaba a esa mujer?”.

Ahora que puedo entender qué le pasaba también lo voy a poder ver enterito en el Malba, en una película que recopila todos los cortes que la censura (no la familiar, la gubernamental) le aplicó a los films que tuvieron a la Coca Sarli como protagonista. Así lo contó Radar el domingo.

Muchachos, vayan acomodándose en las butacas. Y de nada.

domingo, 24 de enero de 2010

Esas mentiras que la gente suele repetir (I)

1)

¿La pileta comunitaria o un mes en una playa exótica?
¿Limpiar toda la mugre de la casa o tirarse a leer un libro?
¿Contar las monedas para el bondi o subir a amigos y llevarlos a tomar algo?

Blef: “El dinero no hace la felicidad”



2)


Él: Y bueno, en definitiva, trabajo, hago algo de deportes, salgo, estoy con mis amigos y familia... Esas cosas que te dan placer. ¿Y vos? ¿Qué haces de tu vida?

Ella: ¿Yo? ¡Estoy a mil! Trabajo en una multinacional tiempo completo, al menos una vez al mes me toca algún viaje, y hago consultoría para particulares. Voy a pilates dos veces por semana y otras dos viene mi personal, que es un divino, y me saca a correr y me hace hacer ejercicios de tonificación... No vas a creer que todo esto se sostiene solito ¿eh? Je. También tomo clases de inglés particular, para no perder la práctica ¿viste? Jaja. Mi psicóloga me dice que me encanta tener la agenda completa, porque sino me da vértigo. Así le dice ella: vértigo... Como que se me hace un vacío ¿entendés? Ah, porque también hago terapia... Justo ayer en terapia hablaba con mi psicóloga de algo nuevo que quiero encarar por mi cuenta. Te cuento:...



Blef: “Los hombres le tienen miedo a las mujeres independientes, autosuficientes
y seguras de sí mismas”


3)


Ella: ¡Sí! Dale, ahora.
Ella: ¡Dale! Ahora, ¡ahooora!
Ella: ¿Y?


Blef: “El tamaño no importa”


4)

-Ya llamé tres veces, le dejé mensajes y le mande un mail... Le dije que me daba cuenta de que había metido la pata, que por ahí me fui de mambo y esas cosas. Pero nada. No llama, no responde mails, no nada.


Blef: “Ya va a llamar. Dale tiempo, seguro necesita procesarlo”


5)


Tanta agua para tanto fuego. La mazorca. Unitarios. Fraude patriótico y oligarquía terrateniente. Década Infame. Bombardeo a Plaza de Mayo y Revolución Libertadora. Golpe, golpe y golpe. Ezeiza. Isabelita. El “desorden y la corrupción” y el “peligro de la seguridad nacional”, según la SR. 1976. Videla, Massera, Galtieri. Desaparecidos. Apropiación de menores. Estatización de la deuda privada. Martínez de Hoz -y Cavallo-. De la economía productiva a una de finanzas. Malvinas. Carapintadas. Plan Austral. Hiperinflación. Operativo Camberra. Revolución productiva. Privatizaciones. Holdings. Desocupados. Villas miserias. Corrupción. Blindaje financiero. Banelco. Chacho chau, y Cavallo. Megacanje de la deuda. Corralito. Cartoneros. Helicóptero. Chirolita del Cabezón. Transversalidad. Skanska. Antonini. Conflicto con el campo....


Blef: “No hay mal que por bien no venga”



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"Esas mentiras…”

Desmitifiquemos

lunes, 18 de enero de 2010

Posmo way of love

Lasecabocha nunca estuvo sola. Tampoco realmente acompañada. Noviazgos de dos, tres o cuatro años, y eternos amagues de confites, aunque sí alguna que otra convivencia.

Un día, tiradas en reposeras con el río de frente iluminado por los naranjas de un sol que caía cansado de dar tanto fuego en la tarde litoraleña, mientras daba sorbos largos a su cerveza, me dijo:

-Mi universo, digamos, es muy amplio y fuerte como para complementarlo con otro que, casi siempre, es igual. Y cuando no es igual, no me gusta. Creo que ese es el problema. Yo quisiera que otros universos giren con el mío, sin tener que correrme ni un centímetro.


Nota: “El amor y el trabajo nos capacitan para explorar un pequeño rincón del universo y llegar a aceptarlo como es. Pero nuestra sociedad tiende a devaluar esos pequeños consuelos o bien a esperar demasiado de ellos (…). Nuestro ideal del ‘verdadero enamoramiento’ deposita en las relaciones íntimas una carga que es imposible sobrellevar. Exigimos demasiado de la vida y muy poco de nosotros mismos”.
De Christopher Lasch, en La Cultura del narcisismo.

jueves, 14 de enero de 2010

Río revuelto (o el Congreso y los DNU)


Me la pasé leyendo en estos días que los Decretos de la Necesidad y Urgencia (DNU) son inconstituciones, que el Congreso debería autoconvocarse para ponerle fin a la crisis desatada por las decisiones de la Presidenta sobre el Banco Central y que el Ejecutivo esquivó al Congreso con sus medidas “unilaterales”.

No voy a hacer acá una lectura del aprovechamiento político de la oposición de esa crisis, ni sobre la forma en que el Gobierno ejecuta sus medidas. Lo que sí me parece importante es, entre tanto revuelo, entender qué dice el reglamento de ambas Cámaras y la propia constitución.

Primero: la reunión del miércoles 13 en el Congreso

Ayer, a las 20:15 y después de más de tres horas de debate, en la reunión de la Comisión Bicameral de Seguimiento de Trámite Parlamentario hubo dos dictámenes (cada uno con ocho firmas): uno por el oficialismo (FPV-PJ) y otro por la oposición (UCR, Coalición Cívica y Peronismo Federal.)
Ahora, ambos deberán ser tratados en el recinto en la próxima sesión, cuando se reanuden las sesiones ordinarias el 1º de marzo o en sesiones extraordinarias, si la Presidente las convoca para tratar el tema.

El Congreso, representado por ocho diputados y ocho senadores de la Nación en la Comisión Bicameral de Seguimiento, se reunió ayer (miércoles 13) para analizar el Decreto de Necesidad y Urgencia 18/2010, por el cual el Poder Ejecutivo removió de su cargo al presidente del Banco Central de la República Argentina, Lic. Hernán Martín Pérez Redrado. Este decreto, ingresó el 7 de enero en un mensaje firmado por el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández y el ministro de Economía, Amado Boudou.La Comisión, tal como lo indica la Ley 26.122 de 2006, debía analizarlo dentro de los 10 días posteriores de emitido el decreto.


Segundo: algunas preguntas básicas sobre los DNU y el Congreso

1) ¿Qué es un DNU?

La reforma Constitucional de 1994 aclara que el Poder Ejecutivo no puede “en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo”.

Pero marca excepciones: “Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos políticos, podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos conjuntamente con el jefe de gabinete de ministros”.

2) ¿Por qué el Congreso debe analizar los DNU?

Porque así lo indican la Constitución Nacional y la Ley 26.122, del 20 de julio de 2006. La norma regula el trámite y los alcances de la intervención del Congreso respecto de los decretos que dicta el Poder Ejecutivo: a) de necesidad y urgencia; b) por delegación legislativa; c) de promulgación parcial de leyes.

El artículo décimo regula: “La Comisión Bicameral Permanente debe expedirse acerca de la validez o invalidez del decreto y elevar el dictamen al plenario de cada Cámara para su expreso tratamiento. El dictamen debe pronunciarse expresamente sobre la adecuación del decreto a los requisitos formales y sustanciales establecidos constitucionalmente para su dictado. Para emitir dictamen, la Comisión Bicameral Permanente puede consultar a las comisiones permanentes competentes en función de la materia”.

Establece, a su vez, la conformación y alcance de la Comisión Bicameral.

3) ¿Se puede autoconvocar el Congreso fuera de las sesiones ordinarias?

Las Cámaras no se pueden autoconvocar fuera del período de sesiones ordinarias. Sólo se reunirán por expreso pedido, mediante decreto de convocatoria, del Presidente de la Nación para un encuentro de extraordinarias.

La Comisión Bicameral sí. Así lo marca el artículo 6 de la Ley 26.122: “La Comisión Bicameral Permanente cumple funciones aun durante el receso del Congreso de la Nación”. Y el séptimo aclara que sesionará “cuando cuenta con la presencia de la mayoría absoluta de sus miembros”.

4) ¿Qué puede hacer el Congreso con los DNU?

Expedirse. No puede corregir ni tocar los textos de los DNU que ingresan, así se deduce de los artículos 22 y 23 de la ley:

Art. 22: Las Cámaras se pronuncian mediante sendas resoluciones.

El rechazo o aprobación de los decretos deberá ser expreso conforme lo establecido en el artículo 82 de la Constitución Nacional. Cada Cámara comunicará a la otra su pronunciamiento de forma inmediata.

Art. 23: Las Cámaras no pueden introducir enmiendas, agregados o supresiones al texto del Poder Ejecutivo, debiendo circunscribirse a la aceptación o rechazo de la norma mediante el voto de la mayoría absoluta de los miembros presentes.

Para entender, a veces hay que agarrar los libros.